24 Diciembre – Nochebuena (Badni vecher)
Nochebuena – noche de paz, noche de amor… Noche que presagia el nacimiento del Niño Jesús… Los búlgaros llaman la Nochebuena Pequeña Navidad o Bozhich, la noche de Dios. El 24 de diciembre fue establecido por la Iglesia como fecha de la Natividad allá en el siglo VI. Desde la Nochebuena comenzaban a correr los llamados Días Sucios, en que se producía la renovación de las energías naturales. El pueblo creía que en Nochebuena el cielo se abría. Esto significaba que se borraba el linde entre el mundo terrenal y el más allá.
Los preparativos para la Nochebuena se iniciaban al amanecer. Lo primero era traer del bosque el badnik, o sea, el leño más fuerte que ardería durante toda la noche en el hogar para calentarlo e iluminarlo. El badnik debía ser obligatoriamente de un árbol que diera frutos. Escoger el leño navideño era obligación de los varones. Aunque arcaica, esta tradición se mantiene también hoy. Muchos búlgaros convierten el encendido del fuego con el badnik en una auténtica fiesta.
La mesa en Nochebuena es algo muy especial. La comida se servía en el suelo sobre un poco de paja (una alusión al pesebre en que nacería el Niño Jesús). Nochebuena es el último día de un ayuno de 40 días en que la comida ha sido preparada únicamente a base de ingredientes vegetales. Hoy el número de los búlgaros que hacen el ayuno es muy inferior al de los que no lo respetan, pero en Nochebuena el menú de todos es de platos preparados sin carne, ni grasa animal. Los manjares deben ser un número impar: siete, nueve, etc… Lo integran los niños de arroz con puerro envueltos en hojas de repollo agrio (sarmi), los frijoles y el trigo cocido, un pastel de hojaldre con relleno de calabaza (banitza), compota de frutas secas y un pan ritual.
El lugar central entre los manjares servidos en Nochebuena en la mesa le corresponde al pan. Por tradición en ese pan se coloca una moneda. El miembro de mayor edad de la familia reparte el pan entre los comensales. A quien le toque la moneda tendrá mucha suerte durante el nuevo año. Hoy las amas de casa preparan el pan ritual reproduciendo recetas heredadas de sus madres y abuelas. Las más jóvenes, consultan recetarios en Internet.
En Nochebuena en la mesa no debe quedar espacio libre para que el nuevo año que se avecina sea colmado de felicidad y prosperidad. Habiendo comenzado a cenar, nadie debe levantarse de la mesa para que no se marche la suerte de la casa. En cuanto los comensales terminen de cenar, la mesa no se levanta. Se deja servida porque se cree que durante la noche bajará la Santísima Virgen y puede que quiera probar los manjares.



